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Feb 08th
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Home Salud Salud Optima con Victoria 840 Los niños con escaso autocontrol probablemente serán adolescentes con exceso de peso

Los niños con escaso autocontrol probablemente serán adolescentes con exceso de peso

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¿Su hijo tiene dificultades mayores que las normales para
resistir una tentación? Ya sea con juguetes o con la comida esta incapacidad para
esperar puede conducir al aumento de peso a medida que los niños se acercan a la
adolescencia.

Los niños jóvenes que muestran una incapacidad para postergar la gratificación
parecen predispuestos al exceso de peso en los años previos a la adolescencia, según
los investigadores de la Universidad de Michigan.

En un estudio de la Universidad de Michigan que es uno de los dos informes que
publica la edición de abril de la revista Pediatrics and Adolescent Medicine, de la
Asociación Médica de Estados Unidos, los investigadores usaron una tarea de espera
para medir la capacidad de los niños de 4 años para postergar su gratificación.

A los niños se les pidió que eligieran entre caramelos, galletitas con forma de
animales o rosquillas como su comida favorita, y se les dejó con dos platos de
diferentes cantidades de la comida.


A los participantes se les dijo que se les permitiría comer una cantidad más grande
de la comida elegida si esperaban hasta que volviera la persona que hacía el examen.
Si no podían esperar hasta que retornara esa persona, podían sonar una campanilla
para llamarla a que volviera a la sala, y en ese momento podían comer la cantidad
más chica.

De los 805 niños y niñas que participaron, el 47 por ciento falló en la prueba, ya
sea porque hicieron sonar la campanilla antes de que transcurriera el período de
espera de siete minutos, o porque comenzaron a comer de manera espontánea, porque se
impacientaron, porque fueron a la puerta o llamaron al padre o la madre o la
examinadora.

Los niños y niñas que mostraron una capacidad limitada para postergar la
gratificación tuvieron 29 por ciento más probabilidades de tener exceso de peso a
los 11 años de edad que los que pudieron demorar la gratificación, dijo Julie
Lumeng, una pediatra especializada en desarrollo y conducta en el Sistema de Salud
de la Universidad de Michigan, y una de las autoras del estudio.

El estudio procuró controlar los efectos de la educación dada por los padres y las
madres, preguntándoles si esperaban que sus niños demoraran la gratificación con la
comida, por ejemplo, no permitiéndoles que comieran bocadillos cada vez que tuvieran
el antojo. Los investigadores encontraron que la respuesta de la madre no tenía
impacto en la relación entre la capacidad del niño para demorar la gratificación y
su riesgo de alcanzar un exceso de peso.

“Aun en los casos en que la madre dijo que espera que sus hijos sean capaces de
esperar en la vida cotidiana en casa, si ellos no son capaces de hacerlo, igual
tienen más probabilidades de alcanzar un peso excesivo”, dijo Lumeng.

La asociación se explicó en parte por el status de peso de la madre. La influencia
del status de peso maternal sobre el peso del niño o la niña refleja factores
genéticos y también ambientales, y ambos factores son explicaciones posibles para
esta conclusión.

El peso de la madre hizo una diferencia en la capacidad del niño para esperar antes
de comer, agregó Lumeng.

“Las madres que tienen exceso de peso tienen hijos que son menos capaces de
esperar”, señaló. “Ningún estudio como éste puede probar una relación de causa y
efecto, pero existe una vinculación”.

El estudio sugiere que si las familias quieren reducir el riesgo de obesidad en sus
niños deberían enseñarle a que postergue la gratificación y deben ser los padres y
madres mismos los modelos de esa conducta, dijo Lumen.

Hay técnicas de crianza que pueden ayudar a que los niños desarrollen la capacidad
para postergar la gratificación, indicaron los autores. Algunas estrategias que se
han descrito en estudios anteriores incluyen el que se mantenga el objeto deseado,
en este caso la comida, afuera de la vista y por lo tanto lejos de la atención del
niño, o distraerle la atención de la comida hacia otra actividad que le interese.

Otra posibilidad es, simplemente, establecer una estructura lógica para los
bocadillos y las horas de comer, de manera que el niño aprenda que no debe comer a
cada momento que lo desee, sino que debe esperar hasta la próxima hora de merienda o
comida, añadieron los autores.

El estudio de la UM se publica en la revista Archives of Pediatrics and Adolescent
Medicine y es uno de varios sobre el mismo asunto en la edición de este mes.

En un estudio de la Universidad estatal de Pennsylvania, niños y niñas de 3 años de
edad participaron en una evaluación del auto control que consistió en sentarse solos
en una habitación con un juguete durante 150 segundos. A los que esperaron por lo
menos 75 segundos para jugar con el objeto se les asignó una clasificación alta en
el autocontrol. A la edad de 5 años los niños participaron en un ejercicio de
gratificación demorada que involucró la elección de una porción más pequeña de
comida favorita para tomarla de inmediato, o una porción más grande varios minutos
después.

Los niños que no fueron capaces de regular su conducta en ambos grupos de edad
tenían las cifras más altas de índice de masa corporal para su edad a los 12 años, y
los aumentos más rápidos de ese índice en el período de seguimiento de nueve años.

Los pediatras pueden usar este conocimiento para educar a los niños y a sus familias
acerca del aprendizaje de la demora en la gratificación, dijo Lumeng.

Cómo ayudar a los niños que tienen dificultades para esperar:

    *     Si el niño pide constantemente las galletitas que están sobre la mesada,
póngalas fuera de su vista   
    *    Atraiga la atención del niño hacia otras actividades si todavía no es la
hora de comer.  
    *    Establezca una estructura para las comidas y las meriendas. Si la hora de
la merienda es a las tres de la tarde y no es probable que el niño esté
realmente hambriento,      enséñele a que espere un poco.

 
Algunos niños y niñas, independientemente de lo que hagan los padres, pueden tener
muchas dificultades para postergar la gratificación. La mejor solución para algunas
familias puede ser que no tengan en la casa las comidas que más los tientan.