
Una propuesta ley que tendría el efecto de derogar el proyecto de las Comunidades Especiales, se convirtió el sábado en la nueva guerra entre los rojos y los azules, luego de que la ex gobernadora Sila María Calderón catalogara de “indignante y trágica” la medida impulsada por el gobernador Luis Fortuño.
La ex gobernadora arremetió contra el Primer Ejecutivo, quien viene trabajando desde el inicio de su administración con varios proyectos que eliminarán las procuradurías, incluyendo el programa de las Comunidades Especiales. La nueva ley sustituirá la oficina creada en virtud de la Ley 1 del 2001, por una procuraduría con la que se pretende atender todos los problemas de la ciudadanía.
“Es una tragedia que debe levantar la indignación de todo el pueblo puertorriqueño. De forma escondida y atropellada y sin consulta de índole alguna a las personas afectadas y bajo la excusa de la reestructuración de la Rama Ejecutiva, se borra de un plumazo lo que ha sido uno de los mayores logros de la clase pobre de este País”, sostuvo la ex mandataria ante decenas de residentes de estas comunidades.
Para la Ex Gobernadora, la sustitución de la Oficina de las Comunidades con una procuraduría “resulta en un retraso irracional y en una burla grotesca para nuestro País y también a la capacidad que tenemos los puertorriqueños”. La razón de la crítica es porque supuestamente será el gobierno quien tendrá que resolver los problemas de la ciudadanía y no le dará las herramientas a las comunidades para resolver sus propios problemas.
Aunque en repetidas ocasiones Calderón evitó conjeturar sobre las razones de la actual administración para eliminar el estatuto, esta dejó entrever, de manera indirecta, la posibilidad de que el temor a que las comunidades se independicen del gobierno sea la motivación para derogar la Ley. Esto, a juicio de la ex gobernadora, puede ser un síntoma de que no hayan entendido la magnitud del proyecto.
“No quisiera pensar que hay temor al apoderamiento, porque no le podemos tener temor al apoderamiento. Entre más fuerte sea nuestra gente, entre más se pongan de pies, entre más asuman sus responsabilidades, más fuerte va a ser Puerto Rico”, dijo.
Por su parte, el gobernador Luis Fortuño aseguró creer en el “apoderamiento” de las comunidades, y reconoció haber sostenido conversaciones con la ex mandataria, a la que le agradeció los consejos. No obstante, catalogó de “trágico” el desenlace del proyecto que supuestamente ofreció mucho y dio poco.
“Con ese programa se le vendieron falsas esperanzas –yo estoy seguro que no fue ella- pero se le vendieron falsas esperanzas a unas personas. Se le prometieron unos desarrollos en sus comunidades; le presentaron maquetas y planos, cuando no había dinero para hacer los proyectos. Llegamos con un montón de obligaciones con las comunidades de parte del gobierno y sin dinero para construirlas. Esa es la realidad, y venderle falsas esperanzas a la gente es una gran tragedia”, replicó.
Entre tanto, el alcalde de San Juan, Jorge Santini, criticó el proyecto de Comunidades Especiales y lo catalogó de “embeleco”, tras asegurar que no sirvió para empoderar a las comunidades, como reclama Calderón.
“No ha habido ninguna planificación comunitaria. No ha habido ningún empoderamiento Comunitario y le ha costado más de mil millones al pueblo de Puerto Rico. […] Yo creo que con eso no se engaña a un pueblo. San Juan es un ejemplo claro, porque lo vivimos como alcalde, porque ella fue la alcaldesa que empezó con el embeleco en San Juan y después lo siguió a nivel estatal”, manifestó Santini.
Ante los señalamientos de Santini, Calderón defendió su gestión y el uso dado al fondo del llamado Fideicomiso Perpetuo de las Comunidades Especiales, que ascendía a unos mil millones de dólares. La ex mandataria además instó a Fortuño a realizar una consulta a los miembros de las Comunidades Especiales para que sean ellos los que decidan su suerte.
Casualmente, las expresiones de los líderes políticos fueron hechas justo el día en que se conmemora los 30 años de la muerte de Adolfina Villanueva a manos de un agente de la Policía. La mujer murió en medio con su machete en mano, en plena defensa del hogar del que la querían desahuciar, en el Barrio Medianía Alta en Loíza.





