Guayabota apuesta al desarrollo sostenible como plan de emergencia

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Guayabota apuesta al desarrollo sostenible como plan de emergencia
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A 20 minutos del casco urbano de Yabucoa en el tope de una montaña se encuentra el barrio Guayabota, una de las comunidades más aisladas de la ciudad azucarera donde residen sobre 600 familias. Ante los grandes retos que enfrentaron después del paso del huracán María, los residentes tienen como visión el desarrollo sostenible de la comunidad.

Para lograr sus metas han creado una alianza con profesores de la Universidad de Puerto Rico recinto de Mayagüez (RUM), que consiste en crear un centro de atención y manejo de emergencias que cuente con agua potable, electricidad a través de un sistema fotovoltaico, y radios de comunicación portátil. Además, tendrán una nevera y una estufa, para el uso de todos los residentes en caso de una emergencia.

“Desde antes de Irma pasar por la costa de Puerto Rico ya estábamos sin luz y siempre estamos sin luz”, dijo Justiniano De Jesús Cintrón, presidente del acueducto rural de Guayabota y líder comunitario. En este sector se restableció el servicio de energía eléctrica en junio pasado, nueve meses después del embate del ciclón.

La doctora Luisa Seijo Maldonado, catedrática del departamento de Ciencias Sociales del RUM y una de las asesoras del grupo, define una comunidad sostenible como aquella que satisface las necesidades básicas de sus habitantes como la seguridad alimentaria, el servicio de agua y energía eléctrica con la utilización de placas solares.

La profesora ya había colaborado en el pasado con los residentes de Guayabota y al conocer sobre el estado en que quedó el barrio tras el paso de María, decidió ayudarlos a preparar una propuesta de transformació sostenible donde pudieran solicitar ayudas a organizaciones sin fines de lucro.

Fue la Puerto Rico Relief Fund of South Central Wisconsin, una entidad creada por boricuas en la diáspora después de la emergencia, quienes aprobaron la solicitud y donaron $10,000 al Instituto Universitario para el desarrollo de las comunidades para convertir un salón de las oficinas del acueducto rural en un centro de mando.

La universidad administra los fondos destinados y esperan tener las facilidades listas a finales de diciembre, aunque los trabajos con la comunidad continuarán durante el próximo semestre según Seijo Maldonado.

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Foto: Salón en la oficina de acueductos que será el centro de mando

Los residentes le solicitaron al gobierno municipal ayuda para la adopción de la escuela Marcos Sánchez, que fue cerrada el pasado semestre escolar por el Departamento de Educación. Los lideres comunitarios entienden que el plantel está en buenas condiciones y sería un lugar más cómodo, donde atender a más personas.

El centro contará con un espacio para radioaficionados como parte del plan de emergencia ya que con el huracán María las comunicaciones colapsaron en el país, incluso De Jesús Cintrón aseguró que la señal sigue inestable en la montaña. Además, ofrecerán un curso para obtener la licencia de KP4 e invitarán a miembros de otras comunidades aledañas para crear una red de comunicación.

Otra fase del proyecto trata de cumplir con el objetivo de la seguridad alimentaria. Estudiantes, y personal del Servicio de Extensión Agrícola, han convocado a los agricultores de la comunidad para asegurar que haya producción de alimentos en caso de una emergencia.

Además, se busca promover la economía de los agricultores, que estos siembren y vendan sus productos en la misma comunidad, según Seijo Maldonado.

Elaboran un censo de la comunidad

Una comunidad sostenible es una donde se satisfacen las necesidades de los residentes de toda la comunidad y es por eso que realizar el proceso de un registro es parte integral del desarrollo.

“Estudiantes y residentes trabajan en un censo para conocer las necesidades en el área de la salud y saber sobre las personas que puedan beneficiarse del centro. Desde aquellos que necesitan terapias respiratorias o pacientes diabéticos”, dijo la profesora Seijo Maldonado sobre otras iniciativas que realizan en Guayabota.

Del mismo modo, De Jesús Cintrón expresó que han logrado identificar muchos envejecientes que residen solos o que cuidan de otras personas de edad avanzada, así como ciudadanos con impedimentos, y que fueron los que más difícil se les hizo obtener ayudas luego de ciclón.

“Después de María fue que hubo muertes. Personas que usaban oxigeno, que se daban diálisis o que usaban maquinas de apnea del sueño. Como estamos tan lejos todo se complica”, recordó el líder comunitario.

Tener la información del censo los ayudará a que en una futura emergencia se pueda brindar ayuda directa a quienes más lo necesiten.

 

Otras comunidades de la montaña aseguran sus servicios básicos

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Foto: Lavandería solar comunitaria en Jácanas

Otras comunidades de la zona montañosa de Yabucoa como Jácanas y Tejas también se mueven hacia el desarrollo sostenible. A través de la ayuda de diversas organizaciones han logrado asegurar servicios básicos como agua y luz para todos los residentes.

Hoy día cerca de 700 familias en Jácanas cuentan con una lavandería solar comunitaria ubicada en el centro de la Iglesia Católica, Inmaculado Corazón de María. Además de tener siete lavadoras, tiene una nevera y un tanque de agua que trabajan con placas fotovoltaicas. Todo el equipo y los enseres fueron donados por la organización Por Los Nuestros, dirigida por el analista político Jay Fonseca.

Aunque en la actualidad cuentan con electricidad, el administrador de las facilidades y líder comunitario, Félix Sepúlveda Medina, contó que abre las puertas del centro los miércoles y sábados en horario de 9:00 a.m. a 3:00 p.m. para aquellas personas que tienen problemas con los enseres en su hogar.

Por otra parte, en caso de la amenaza de un fenómeno atmosférico, el centro podrá servir como refugio para aquellas personas sin un techo seguro.

Además, ya está encaminado un proyecto del representante Ramón Luis Cruz Burgos para convertir los acueductos rurales a energía renovable gracias a la organización de ayuda humanitaria Direct Relief y de ese modo asegurar el servicio de agua potable en todo momento.

Mientras que en el barrio Tejas, donde 745 familias tuvieron problemas con el servicio de agua potable durante nueve largos meses después de María, desde el pasado mes de noviembre operan su acueducto con energía solar, gracias también a la entidad Por Los Nuestros.

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Foto de los trabajos en los pozos

Mover a Puerto Rico a la sostenibilidad

La doctora Seijo Maldonado manifestó que proyectos como el desarrollo sostenible de del barrio Guayabota en Yabucoa puede servir como modelo para otras comunidades.

“En este momento en el recinto, queremos trabajar con personas de otras comunidades para cuando abran las solicitudes de fondos federales del Community Services Block Grant, por el desastre de María, garantizar que tengan sus propuestas preparadas”, dijo Seijo Maldonado.

La catedrática reconoció que existe un problema de poca participación en otras comunidades como respuesta al modelo de gobernanza centrado en el Estado y no en la responsabilidad comunitaria.

“La gente no se siente responsable de lo que nos ocurre y yo creo que la alternativa es esta”, dijo la profesora refiriéndose al movimiento comunitario que toma tiempo en poder cambiar la forma de pensar del pueblo puertorriqueño.

La experta opinó que el país debe dirigirse a que cada barrio o sector tenga un sistema que se encamine hacia la autosuficiencia y sostenibilidad para así reconocer que la capacidad de enfrentar las adversidades está en la colaboración ciudadana.

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